Crónica de la Trascendencia: Un Análisis Académico sobre la Culpa, la Deuda y el Vínculo en el Duelo
La Asociación Mexicana de Tanatología, A.C. (AMTAC) llevó a cabo el curso de formación continua titulado "Trascendencia de la Culpa en el Duelo: Elaboración de la dialéctica: deuda y vínculo", impartido por el Prof. Giovanny Notario Bautista. El evento se centró en proporcionar herramientas conceptuales y metodológicas para que los profesionales de la salud logren facilitar la integración de la experiencia de pérdida en los dolientes. Desde una perspectiva académica y científica, el curso propuso que la trascendencia de la culpa no consiste en la anulación del sentimiento, sino en "llenar de significado las experiencias" y los nuevos aprendizajes que surgen tras la privación.
El Lenguaje como Arquitecto de la Experiencia Mental
La sesión inició con una revisión epistemológica del lenguaje, fundamentada en el aforismo de Ludwig Wittgenstein: «Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo». Bajo esta premisa, el ponente sostuvo que, aunque el lenguaje no determina la totalidad de la vida mental, funciona como la vía necesaria para construir estados mentales complejos tales como la esperanza, la promesa y, centralmente, la culpa.
El Prof. Notario Bautista explicó que el encuentro entre el terapeuta y el doliente representa el encuentro entre dos culturas con cosmovisiones distintas. En este espacio relacional, la adquisición de nuevas palabras y sentidos permite la transformación de los "guiones de vida", pasando de narrativas invalidantes a relatos resilientes. Según se expuso, lo que no puede ser pensado o dicho, no puede ser procesado, quedando el individuo atrapado en lo que el ponente denominó un "bloqueo narrativo".
Definiciones Científicas: Duelo, Culpa y Trastorno Prolongado
El curso adoptó las definiciones de la psicoterapeuta Alba Payás, quien describe el duelo como una respuesta natural a la pérdida de cualquier objeto o valor con el que se haya construido un vínculo afectivo. En este contexto, se subrayó que el duelo no debe considerarse una enfermedad de la que haya que curarse, sino un proceso humano y natural.
Por su parte, la culpa fue definida como una respuesta que emerge ante el sentimiento interno de haber fallado en las obligaciones o actos, provocando una percepción de daño o desamor hacia el ser querido. Científicamente, el ponente contrastó estas respuestas naturales con el Trastorno de Duelo Prolongado, concepto acuñado por la psiquiatra Holly Prigerson para describir a la porción reducida de la población (aproximadamente del 10% al 12%) que permanece incapacitada o rumiando la pérdida después de un año. Se precisó que en adultos este diagnóstico se considera tras 12 meses de parálisis vital, mientras que en niños y adolescentes el tiempo crítico se reduce a 6 meses debido a su etapa de desarrollo de identidad.
La Dialéctica de la Culpa: Deuda y Vínculo
Uno de los ejes metodológicos centrales fue el análisis de la culpa a través de la dialéctica de Hegel y los estudios antropológicos de Claude Lévi-Strauss. El ponente analizó cómo el pensamiento humano tiende a operar en sistemas de contraste (día/noche, crudo/cocido) para categorizar la realidad.
En el proceso de duelo, la culpa surge de la tensión entre dos polos:
- La Deuda: Asociada a lo natural y conducente, nace del lazo de interdependencia y se vive como la necesidad de responder ante la creencia de ser "insuficiente" o haber cometido un mal.
- El Vínculo: Asociado a lo cultural y simbólico, es el entramado que da sentido y legitimidad a la relación, donde reside el deseo de permanecer conectado con el ser querido.
Esta dialéctica se manifiesta cuando la deuda no cumplida —en el contexto del vínculo simbólico— adquiere un sentido moral que genera la culpa. La intervención profesional busca que el doliente integre ambos polos para reconstruir el vínculo de una nueva manera, reconociendo las limitaciones humanas sin caer en el autocastigo.
Modos y Funciones de la Culpa: Perspectiva Funcional y Estructural
El curso distinguió entre diversos modos de culpa, analizando su función y estructura. Se identificaron manifestaciones tales como:
- Culpa ajustada y desajustada a la realidad: Dependiendo de si hubo un daño real o una distorsión cognitiva.
- Culpa del superviviente: Común en accidentes o eventos traumáticos donde el individuo se cuestiona su permanencia frente a la pérdida de otros.
- Culpa por alivio: Sentimiento ambiguo tras la muerte de un familiar que requería cuidados intensivos, lo que a menudo lleva al doliente a percibirse como una "persona monstruo".
- La máscara del duelo: La culpa utilizada como una defensa encubierta para evitar contactar con el dolor profundo de la ausencia.
Desde una visión procesual, se explicó que la culpa puede funcionar como un estado emocional productivo (cuando moviliza el cuidado y la reparación) o como un estado emocional improductivo persistente (cuando genera rumiación, parálisis y agotamiento). El ponente enfatizó que la culpa improductiva a menudo sirve para mantener una "ilusión de control" o para no soltar el vínculo afectivo de manera desadaptativa.
El Modelo Integrativo Relacional (MIR) y la Terapia Narrativa
El marco metodológico presentado se fundamentó en el Modelo Integrativo Relacional (MIR) de Alba Payás y la Terapia Narrativa de Michael White y David Epston. El MIR propone un enfoque epigenético que identifica tareas y necesidades específicas a lo largo de cuatro fases de progresión natural:
- Aturdimiento y Choque: Donde la culpa activa sintomatología de estrés postraumático.
- Evitación y Negación: Donde la culpa funciona como coraza protectora.
- Conexión e Integración: Fase en la que emerge la voluntad de reparación y se permite la añoranza consciente.
- Crecimiento y Transformación: Donde la culpa se integra como una "huella del crecimiento postrauma".
La intervención se apoya en tres herramientas clínicas fundamentales: la sintonía, la indagación fenomenológica y el reposicionamiento. La sintonía implica que el terapeuta no solo entienda cognitivamente al doliente, sino que se implique emocionalmente para identificar las "puertas de acceso" a su experiencia subjetiva. La indagación, por su parte, utiliza preguntas respetuosas a modo de "palas" para que el doliente escave en su propia experiencia y descubra significados.
Finalmente, el reposicionamiento mediante la reautoría (re-authoring) permite reorganizar el significado de la experiencia. El Prof. Notario Bautista destacó que el objetivo es pasar de una "memoria pasiva" (del sujeto monstruo) a una "memoria de la voluntad" (del sujeto capaz). El ponente citó de forma impactante: «La historia a diferencia del trauma es que ya no te invade, sino la llevas».
Conclusiones y Legado del Curso
El evento concluyó subrayando la importancia de la tonificación integral del mundo interno del doliente, la cual requiere un "entrenamiento de fuerza" para contactar con el dolor, "nutrición" a través de nuevas palabras y relaciones, y "descanso" mediante el silencio y la integración.
La premisa final del curso fue que el trabajo de duelo no consiste en borrar la historia, sino en permitir que aparezcan nuevas palabras para acompañarla. El Prof. Notario Bautista resumió la labor profesional de la siguiente manera: «El poder brindar un acompañamiento en duelo profundo sí consiste en facilitar las tareas y cubrir las necesidades del doliente, pero también consiste en un trabajo de reorganización del ser». Esta visión científica y humanista reafirma el compromiso de la AMTAC con la formación de especialistas capaces de guiar a los individuos desde el dolor de la culpa hacia la comprensión y la liberación.

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